
En Curridabat, la gastronomía, la producción local y el aprovechamiento de los alimentos se articulan para promover sistemas agroalimentarios más sostenibles y comunidades resilientes.
En Peñaflor, los huertos urbanos recuperan espacios comunitarios y promueven el autocultivo, la alimentación saludable y la educación ambiental.


En Curridabat, las huertas comunitarias promueven la sostenibilidad urbana mediante el cultivo, el aprendizaje y la organización comunitaria, fortaleciendo una relación más cercana y colaborativa con el territorio.
En Buenos Aires, Costa Rica, biodiversidad, cultura indígena y agricultura convergen en una iniciativa impulsada por el municipio, FAO y UNICEF para fortalecer la resiliencia climática y la seguridad alimentaria.


En San Esteban, Chile, la sequía persistente y el encarecimiento de los alimentos han impulsado una estrategia integral de seguridad y soberanía alimentaria, reconocida como una experiencia innovadora dentro de la Red CISA.
En Diamantina, las Comunidades Apanhadoras de Flores Sempre-Vivas preservan un modo de vida tradicional ligado a la biodiversidad, la sostenibilidad y la identidad local.
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